2012-07-16

¡Vemes mecheches!

Por Guillermo Sheridan



El Coneje Pérez decede seler en corto. Entrega de mane el belón a Recardo Osorie. Osorie avanza hacie le dereche per le bende. Le mende la bole a Refe Márquez. El Duque de Bercelene anelize el penereme. Suelta hacie Salcede. Salcede a Osorie. Los contrarios presionen en tres cuertes de kenche. No ceden un pelme de terrene. Eserie vuelve e hebiliter a Refe. Vemes Refe. Ne tiene a quién. El equipe mexequene trete de desmarcarse per le izquierde. Vectoriene Huerte lanza une petede cremenal a Refe. El árbetre norteamerekene no marke le felte. Refe se duele del musle. Vectoriene Huerte se le pese a Alvaro Obregén que suelte en cañonaze de cincuenta mil peses. Pero lo logra tapar Salcede. Eres grende Salcede. Salcede avanza hacie el centre, donde le llegue Fedel Velázquez que le arroja enceme a las fuerces vevas. El refere no merke le felte. Pero Refe recuperedo y cojeando legre birlarle el balón y lo manda a Efraén Juérez, que prolonga a Torrede. Torrede busca a quién. VEMES MECHECHES. En medie canche Torrede enfrente e Ebelerdo Rodríguez que le depoja el belón y lo duerme un rato mientras se le suma Menuel Évele Cameche que viene con todo apeyedo por Maximine. Maximine avienta belletes de mel pesos esperando distraer. Medine reseste y dreble por el centre. Meguel Alemén le queta el belón con un faul que ne se merke. Se le pasa a Fedel Velázquez que evence lentemente. Tereteteto que rebete en el Coneje. Esorie recupere y habilita a Guardede. Guerdede trete de peser el belón a Cuauhtémec, pero Diez Ordéz se mete el belón al hocico y se lo escupe a Echeverríe. Refe se barre con precisién y es fauleado nuevemente. Echeverríe a Díez Ordéz. Diez Ordéz a Echeverríe. Echeverríe a Marténez Doménguez. Marténez Doménguez entre con les tacos per delente. Lépez Pertello habilita a Durazo con le mano. MANO. MANO. El érbetro está ciego. Lépez Portello da una petada bretal a les pertes nebles de Guerdedo. Guerdedo pide faul que el árbetre ne concede. Se recupera y le queta el belón con elegancie. ERES GRENDE GUERDEDO. Guerdede a Salcede. Salcede a Refe. Refe a Medena. Medena a Gío. Carlos Selenes se le barre y le destrece le pentorrella. Gio quede teredo. El balén hace un extraño y le quede a Refe que se la feltra a Chechareto. No está en fuere de leger. Chechareto entre al área. Burla al Poder Legesletevo con fantásteque gambete. Dribla a los partedes poléteques. Engaña a les Ricachones. Ahora le hace el túnel al Narco... Va solo, VA SOLO. ES TUYA CHECHARETO. Sólo queda el portere. La Maestra achica. Chechareto la enfrenta. La Maestra se le lanza a les rodilles. CHECHARETO AGUANTA. SOLO. SOLO. SOLO. METELA CHECHARETO METELA. EL BELÓN ESTÁ EN EL FENDEEEEE. CHECHARO CHECHARO CHECHARO CHECHARO GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO...




Anulado.



2012-07-06

López Obrador, una puta y algo más

Por Sergio Zurita.


Historia verdadera: un amigo tuvo a mal enredarse con una mujer casada.
Yo he vivido esa experiencia y no se la recomiendo a nadie. La persona casada tiene el control absoluto de la relación, así que el soltero vive pegado al teléfono esperando a que el casado o casada pueda darse una escapadita.  Además, los plantones de último momento no faltan: “Híjole, mi amor, fíjate que mi marido volvió sin avisar y tú y yo ya no nos podemos ir a Cuernavaca”.
Luego de vivir esa experiencia me di cuenta de que los diez mandamientos no son imposiciones, sino consejos mal redactados. El mandamiento debiera decir así: “No desees a la mujer de tu prójimo, porque si no te hace caso vas a sentirte  mal, y si te ha hace caso vas a sentirte  peor”.
Pero volviendo a la historia de mi amigo, cada vez que él y la casada se veían ocurría lo mismo; en la cama, después del sexo, ella lloraba y le decía lo terrible que era su marido, al que pintaba como un hombre violento, insensible y aburrido; incapaz de conectarse con ella a nivel físico y mental. Acto seguido, se ponía sus calzones y se iba a su casa, donde la esperaba el terrible monstruo que había descrito.
Mi amigo se quedaba preocupadísimo, viendo cómo su princesa se abrochaba el brasier, se bajaba la falda y se iba, de regreso a las fauces de la bestia.
Así ocurrió durante meses hasta que un día, en la relajación post coitum, ella empezó con sus quejas de siempre: “Es que de veras, él es un hombre muy malo”. La respuesta de mi amigo fue la siguiente: “Pues no ha de ser tan malo, ¿no? Hasta te permite estar conmigo”.
La mujer casada se puso como demonio. “¡Él no sabe, pendejo! ¡Si supiera seguro te pone en la madre!” “No, yo no estoy diciendo que sepa, pero un verdadero cabrón no te dejaría salir o te tendría vigilada”.
Esa fue la última vez que se vieron. Ella salió del departamento de él bufando de ira. Casi echaba espuma por la boca.
Andrés Manuel López Obrador se comporta exactamente igual que esa mujer casada: nos cuenta el cuento terrible de que vive sometido por una mafia de fuerzas oscuras que se han adueñado de México. Dice que en los medios de comunicación lo tienen vetado (el famoso “cerco informativo”). Dice que le hacen fraudes, pero que él, valientemente, resiste los embates de “la ultraderecha”.
La verdad es que esa “mafia” de la que habla no debe ser tan mala. El otro día se destapó como candidato a la presidencia en W Radio. Y la nota salió en todos los medios de comunicación. ¿Cuál cerco informativo?
También dice que “la ultraderecha” le ha impedido llegar al poder.  Falso: la presidencia del 2006 la perdió por hablador. Dijo que le hicieron fraude cibernético y no pudo demostrarlo (y eso que en aquel momento contaba con la simpatía  de algunos de los mejores programadores egresados de la UNAM).
Dijo entonces que el fraude era a la antigüita. Como tampoco pudo probar esa afirmación, dijo que era una mezcla de las dos cosas. Emberrinchado, mandó cerrar Reforma durante semanas enteras y se adueñó del Zócalo, donde hace marchas y plantones cada que se le da la gana. Además, sus giras por el país y sus tiempos en televisión y radio son carísimos, y tiene el  dinero para pagarlos.
¿Por qué tiene tanto poder y tanto dinero López Obrador? Bueno, una de las razones es, sin duda, que esa mafia de la que habla no ha de ser tan mala: lo deja hacer todo lo que quiere.
Si el gobierno federal fuera en serio de ultraderecha, López Obrador no existiría. Ya me hubiera gustado ver a alguien diciéndole chachalaca a Pinochet durante la dictadura chilena; por lo menos lo habrían torturado.
A López Obrador le gusta pensar que tiene enemigos del tamaño de Pinochet, Francisco Franco y Mussolini. Y le gusta pensar eso porque así justifica sus acciones consigo mismo: es un héroe, no un oportunista.
Del mismo modo, la amante de mi amigo pintaba a su marido como un ser terrible para sentirse una princesa en desgracia, en vez de  afrontar lo que realmente era: una puta mancornadora.

Twitter: @szurita

Publicado originalmente en el blog de Sergio Zurita ; el 15 de julio del 2010.

2012-07-05

El viejo PRI


Repantigado en el mullido sillón de su amplísimo estudio, Gil pensaba en la “partícula de Dios” y el viejo PRI. Primero la ciencia: la partícula Higgs sabe Dios qué sea, pero es muy importante. Medio siglo después de conjeturas sobre su existencia se ha descubierto esa partícula mediante la cual se conoce un poco mejor el Universo. Para eso fue necesario, leyó Gil en su periódico El País, construir el más potente acelerador de partículas. Dicho en lenguaje sencillo para quienes no tienen el conocimiento científico de Gamés, oh, sí: el Higgs ayuda a explicar por qué existe la masa de las partículas elementales. Si el electrón no tuviera masa, por ejemplo, no se formarían los átomos, y sin átomos no habría estrellas, ni planetas ni personas. Nada de nada existiría, ni siquiera el viejo PRI.

Un amigo que no malquiere a Gamés ha llamado su atención sobre el viejo PRI. Como si fuera un acelerador de partículas, Gilga llegó a la conclusión de que ciertamente hay varios viejos pris, pero uno sobre todo: el del PRD y los más conspicuos miembros del liópezobradorismo. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: aquí hay sencilleces que parecen complejidades.

Veamos: en 25 años, ¿a cuántos candidatos ha presentado la izquierda para las elecciones presidenciales? A dos. A quiénes: A Cuauhtémoc Cárdenas y a Liópez. ¿De dónde vienen?: del viejo PRI. ¿Estamos? No sería improbable que alguien escribiera dentro de seis años que en 31, tres décadas, la izquierda ha propuesto a sólo dos candidatos a la presidencia.

Gil volteó por aquí y por allá y vio mucho viejo PRI: Ricardo Monreal, coordinador de la campaña de Liópez y sus impugnaciones, ¿de dónde viene?, de allá, del PRI. Porfirio Muñoz Ledo: Gamés se pone de pie y se quita el sombrero. Don Porfirio ha sido de todo y sin medida, parte del cámbrico priista, del ancien régimen, de lagauche divine, de todos los tiempos priistas. Ahí estaba el tribuno Muñoz, en la primera fila de butacas, cuando Liópez dijo que impugnaría la elección.

Manuel Camacho, priista de antaño y hogaño, cercano colaborador de Carlos Salinas, regente de la Ciudad de México, Secretario de Relaciones Exteriores: agua priista que ya corrió. ¿O no? Ahora mal: Marcelo Ebrard, secretario general del Departamento de Distrito Federal a principios de los noventa. A esto se le llama priismo de fuste y fusta. Cierto: Ebrard renunció a su candidatura a la Jefatura de Gobierno por el Partido del Centro Democrático en favor de Liópez. La de cosas que recuerda Gilga al abrir la puerta de Wikipedia.

Manuel Bartlett Díaz: Gil se pone de pie, se quita el sombrero y se da una machincuepa doble. ¿Será necesario recordar las andanzas de Bartlett y el sistema caído y su rubicundo priismo? La defensa que hizo Liópez de Bartlett para postularlo como senador ahí queda para la historia del humor mexicano.

No se vayan por piedad, esperen un poco, un poquito más. Arturo Núñez, flamante gobernador del estado de Tabasco, apoyado por Liópez en su patria chica, ¿de dónde viene? Pues del PRI, de dónde más. Una de las primeras declaraciones de Núñez después de ganar la elección: “Desmantelar el priato, esencial para Tabasco. Mi lealtad estará siempre con AMLO, gran líder de México”. Suena raro lo de priato, pero no paremos en naderías.

Gil caminó sobre la duela de cedro blanco con las manos entrelazadas en la espalda: ¿éstos son algunos de los personajes de la izquierda mexicana? Caracho. Nadie pide que el mundo sea esclavo de su identidad, pero la verdad (ad-ad) esto parece, más bien, un retrato de una parte del viejo PRI. Por estas escuetas razones, no cuenten con Gil para el cambio verdadero. ¿Cómo la ven?, sin albur.

La frase de Jean Paul Sartre espetó dentro del ático: “Incluso el pasado puede modificarse; los historiadores no paran de demostrarlo”.

Gil s’en va

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Show time, folks!


Gil Gamés
 
Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil recordó que el escritor Eliseo Alberto se encrespaba siempre que le hablaban del pueblo y de la salvación del pueblo: a mí ese perro ya me mordió, decía con una cuba en una mano y un cigarro en la otra. Se refería a la dictadura cubana. Gamés recuerda a Lichi mostrando el mundo en la palma de su mano. En cuanto Liópez dijo que impugnará las elecciones porque los comicios son una vergüenza nacional, Gil dijo: a Gamés ese perro ya lo mordió hace seis años. De nuevo: el conflicto político, el incordio, la mentira, la división, la intriga.

Vestido con un traje gris, al mal tiempo buena cara, una corbata perla refulgente, el pelo canoso sobre la frente, el gesto imperturbable, Liópez se despachó con el cucharón y luego volcó las ollas: “La elección, a todas luces, no fue ni equitativa ni limpia. El candidato del PRI usó dinerales, miles de millones de pesos de procedencia ilícita, y rebasó por mucho lo permitido por la ley, al mismo tiempo que fue patrocinado en exclusiva por la mayoría de los medios de comunicación”. Gil se mordió un nudillo y dijo: Show time, folks! Empieza el sainete.

Analistas (gran palabra) del mundo en que vivimos sostienen que Liópez ha sacado de su bolsillo las monedas legítimas del derecho a impugnar una elección. Buenas noticias. Felicidades. El autoengaño suele ser el azadón de la fogata. Leeremos a estos amigos declarar en los próximos días que Liópez se ha descompuesto. Gil no se quiere poner pesado, pero Liópez ha descalificado toda la elección, al IFE, a los ciudadanos que participaron en la organización, y al que se le atraviese en el camino, como los periodistas que no le hicieron preguntas a modo en la conferencia de prensa a la que citó el candidato en el Hotel Sheraton.

Un coeur simple como el de Gamés pregunta: ¿si la elección fue fraudulenta, las victorias de la izquierda también lo son? ¿Hay sospechas de que la victoria estrafalaria de Mancera en el DF sea un fraude? ¿Los delegados? ¿Los diputados y senadores? ¿Los ganadores de los estados de Morelos y Tabasco? ¿No? La selectividad de los malos para hacer fraude le pone a Gamés la gallina de carne. Mecachis. Estos estafadores son unos bárbaros: córcholis, saben dónde, a qué hora y con quién.

Liópez al micrófono: “Los que votaron por Peña Nieto, los que no padecen pobreza, lo hicieron porque apostaron por conservar el régimen de corrupción. Es muy duro lo que estoy diciendo, pero así lo hicieron”. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: de los casi 19 millones de personas que votaron por Peña Nieto, la mayoría votó, según Liópez, porque son corruptos. Entre tanto, los 15 millones y medio que votaron por él son ejemplo de rectitud. Como decían los cómicos: ¿Qué nos está pasando, Laureano? De verdad, ¿hay quien se chupa el dedo con estas patrañas? Malas noticias: sí, y muchos.

Así las cosas (gran muletilla), el regreso de Liópez ha remecido otra vez a la vida mexicana. En el camino del chantaje se gastará el capital de la izquierda, cuyos resultados fueron extraordinarios. Liópez se gasta lo que le da la gana, faltaba más y si no, ¿qué o qué? ¿Tongazo, Liópez? Gamés caminaba sobre la duela de cedro blanco con la manos entrelazadas en la espalda: una pregunta recorre las redacciones de los periódicos, las sobremesas de muchas casas mexicanas: ¿por cuántos votos es preciso ganarle a Liópez para que acepte la derrota? Olvídenlo, Liópez no pierde nunca, ni cuando pierde. En serio: qué monserga.

La máxima de Antonio Caso espetó dentro el ático: “En cuanto a mí, entre las masas y las misas, me quedo con las mozas y las musas”.


Gil s’en va


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2012-07-04

El Estado soy nosotros. Diario sombrío ( Prólogo de G.Huidobro)

Prólogo. No sabia como iniciar con el blog después de las elecciones. Me siento incapaz, de momento, de expresar con claridad lo que pienso del proceso (writer's block mode). Pero me gustaría compartirles este artículo de Guillermo Sheridan, para que recuerden lo que ya paso, pero, sobre todo, para que recuerden lo que va a pasar.

No quiero sonar (ni haber sonado) presuntuoso, pero...se los dije.

Gustavo Huidobro.


El Estado soy nosotros. Diario sombrío

3 de julio. Retórica
Dice el periódico que “AMLO se declaró triunfador de la contienda presidencial y exigió a la autoridad electoral, al Ejecutivo federal y a sus adversarios respeto a esa victoria”. Es natural que, convencido de que su persona encarna al pueblo, AMLO exija ese reconocimiento, sin estrategia y quizás (lo que es aún peor) sin demagogia. Curioso que insista en que ese reconocimiento debe otorgarse con respeto. Luego de fintear “con todo respeto”, acostumbra asestar potente izquierdazo. Esta contradicción le resulta muy simpática a adversarios y detractores. Con todo respeto, es usted un miserable. Estos dobleces son frecuentes en otros registros: ayer también dijo: “Soy muy respetuoso de las instituciones y de manera particular de lo que resuelva el Instituto Electoral; sin embargo quiero informar al pueblo de México que ¡ganamos la presidencia de la República!” (Los signos de admiración son del reportero, más admirado que AMLO.) Luego de declararserespetuoso, arrasa al objeto del respeto con un sin embargo. Se puede suponer que una de las partes del discurso es falsa. ¿Cuál? Si la segunda es falsa...
4 de julio. AMLO vulcanólogo
La escritora Poniatowska acepta con tal fruición que hubo “golpe de Estado” que, con una imagen detonante, advierte que “seguimos siendo volcanes bajo la blanca cúpula del Popocatépetl y la Iztacíhuatl”. Es lindo: en el nuevo “idilio de los volcanes”, AMLO es el guerrero de voluminosos güevos y nosotros la señorita de las suculentas tetas. En la página vecina, otro comentarista tiene otra visión ígnea: “… la nación está sentada sobre un volcán a punto de estallar.” Dentro del volcán, o sentados en él, vemos ondear la bandera amarilla de la emergencia eruptiva. “Que nadie se llame a engaño sobre lo que puede suceder en los próximos días”, termina el visionario. Como en toda profecía autocumplida, tendrá razón. Comienza un periodo sombrío, de ésos en los que el conocimiento de la realidad es un acto de fe.
5 de julio. AMLO presiona (democráticamente)
Para que su respeto a la institución quede de manifiesto, AMLO lapresiona. El volcán comienza siempre como “bola”. La idea de “hacer bola” ¿será un remanente de ese afectuoso sobrenombre que se daba a la Revolución? “Hacer bola” es el testimonio final del horror de la política a la mexicana. Si la Unión de Trajineros Ahogados de Padierna quiere apoyo, va a la Delegación de Xochimilco y “hace bola”. Si el PRD quiere que su líder sea presidente, igual. La bola sirve para negociar la ley (e impedir que se cumpla). La justicia, desde luego, privilegia a la bola sobre los particulares sin bola. La bola presupone, por principio, que la autoridad es o parcial o (con todo respeto) incompetente, y que por eso requiere que la bola la vigile, la intimide o la apresure. Desde luego, también sirve para que el partido dueño de la bola haga compraventa de servicios corporativos. El PRD ¿graduará el arte de “hacer bola” a su versión superior que es “hacer volcán”?
En entrevista, AMLO declara: “Sí, confío en el árbitro, confío en el proceso, siempre he sido respetuoso de las instituciones, lo voy a seguir haciendo, pero también nosotros no podemos de ninguna manera aceptar un resultado que no corresponda a la realidad.” Interesante conflicto entre las instituciones y la realidad. La cabeza de AMLO expropia la realidad y desde luego descarta otras realidades, por lo menos a la realidad real y a la institucional. En lo primero se asemeja al pobre Quijote; en lo segundo a Lenin. Arraiga su realidad (es decir, su acto de fe) en “la gente”, a condición de que “la gente” sea su reflejo, no la gente que prefiere ceder al Estado su representación colectiva y la encomienda de la ley. Al poner su propia percepción de la realidad sobre la del Estado, o al condicionar la objetividad de esa realidad a que concuerde con la suya, AMLO expropia a la colectividad en su individualidad. Más que el Estado, éles la colectividad. Un análisis del veleidoso empleo que hace de mayestáticos y primeras personas rendiría simpáticos resultados a un psicolingüista. Como todo voluntarista, AMLO argüiría, previsiblemente, que tal representación sólo es “real” si la autoridad del Estado es “legítima” (es decir, que cuadre con su fe). Círculo vicioso habemus.
Sus apologistas comparan ya las disparidades entre su realidad y la realidad al fraude electoral de 1988. La autoridad del Estado en 1988 se ejerció de manera ilegítima. Pero AMLO menosprecia que, precisamente por lo ocurrido entonces, se haya reformado el procedimiento electoral y se haya entregado su control a los ciudadanos (gracias en buena medida, ¿quién lo diría?, a Porfirio Muñoz Ledo). En 1988, el niño de la democracia se cayó en el pozo priísta de siempre, cuyo brocal agrandaron Camacho, Bartlett y Arturo Núñez. Pero que el pozo se haya tapado con el IFE, el FEPADE y el TEPJF carece de “realidad” (menos aún para los nuevos camaradas de AMLO: Camacho, Bartlett y Núñez, ahora súbitos expertos en cerrar pozos).
6 de julio. la historia c’est moi