2011-11-30

Tomas Boy

Tomas Boy; entrenador de Monarcas Morelia y una de las personas más egocéntricas y payasas que haya nacido en México; aquí algunas frases que utilizo en una entrevista para FutbolSapiens (entrevista completa en http://www.futbolsapiens.com/2011/02/23/%c2%a1tomas-boy-responde/ )


"Mi estilo era como el de Zinedine Zidane, pero yo era más rápido. Era elegante, muy fino, muy rápido y muy hábil, cosas que no se veían mucho en aquel entonces. Mi cuerpo era como el de Pastore, así como él. La diferencia con Pastore es que él es muy lento."

No fui de los mejores, fui el mejor, no hay duda; no ha habido nadie como yo.”
“Barbadillo y yo teníamos una gran capacidad física, unos cuerpos maravillosos, naturales,”
Es una afición convenenciera, sólo apoya cuando hay buenos resultados, sin embargo es leal. Pero si su equipo juega mal 15 minutos es capaz de volteársele en un instante.” (Y nosotros pensando que AMLO se contradice, jaja)
“Me gustaría enfrentarme a Guardiola y a Mourinho, ¡a los dos! Sí, les quiero quitar lo muy salsa, lo muy táctico, lo mamila. También me gustaría toparme con Ferguson, a ver cómo le va; ya está viejito, muy maricón.” (Sobre los tres mejores entrenadores del mundo)
Como jugador, la neta, sí fui bien chingón.”
Y de pilón una frase mía:
Eso de casarse… está cabrón.”
Jajajaja; mentira, esa frase también es de Boy.
Buen día a todos los lectores de Un beso y bang… nos vemos el sábado (época de exámenes finales).

2011-11-29

¿Cómo le digo?

Necesito decidir cómo van a estar las secciones en Un beso y bang…
 Es decir, no sé qué días se va a publicar que sección (me refiero a las mías, la visión del extranjero va los domingos a menos que se presente un suceso inesperado). En eso estaba cuando mi jefe llego a mi oficina y pregunto por el trabajo que me había encargado.
 Ahora debo admitir que dije una mentira; ni siquiera estaba viendo el blog o pensando los días para las secciones… en realidad lo que paso fue esto:

2011-11-28

La corte de la Haiga (sido como haiga sido)

“Con evidencias puedes probar cualquier cosa aunque no sea cierta. Evidencias mis polainas” Homero Simpson

Supongamos que un día me despierto con ganas de reunir firmas para algún despropósito que comparto con algunos de mis cuates; supongamos que quiero reintegrar el Imperio Otomano y denunciar de crímenes de lesa humanidad a Inglaterra (bueno, a los gobernantes ingleses).

Ahora supongamos que soy demasiado inútil para recabar estas firmas entre la gente, por lo que tengo a bien enviar un correo electrónico desde mi cuenta a cuantas personas se pueda, indicándoles que firmen un documento adjunto. Y supongamos que tengo 23, 000.00 firmas, aunque nadie sabe de donde salieron o donde está la gente abajo firmante yo puedo probar que tengo las firmas (¿Ya imprimí mis hojas no?) y entonces me presento en la Corte Internacional de Justicia en La Haya, Países Bajos (por si tienen alguna denuncia que interponer) con mis 23, 000.00 firmas y… ¿qué me falta? A si, datos, pruebas, evidencias; bueno, no se me puede pedir que me encargue de todo. ¿Qué no ven que ya vienen las elecciones? ¿Cómo voy a distraerme con minucias?

Y después, bueno, supongamos que mi traslado a Países Bajos es asegurado por el gobierno de Inglaterra, y que tan pronto como llego dedico un rato a atacar a este gobierno, aclarando el acto criminal que represento lo ocurrido a los otomanos al desbaratar su imperio; ¿Qué no vieron los ingleses que no había violencia si no se metían con los otomanos? ¿Qué estaríamos mejor con Mehmet V?

Finalmente, de regreso en mi país, tengo el cinismo de declarar que mi demanda no pasara porque la corte de la Haya está al servicio de la mafia del poder, digo, de los pirruris, digo, del innombrable, digo… ya no sé qué digo. Pero el punto es que el pueblo bueno* no tiene posibilidad de hacer pasar sus justas demandas presentadas al amparo de las leyes nacionales e internacionales.

Y ahora, estimado lector, si su imaginación soporta este ejercicio, supongamos que el gobierno británico tiene la osadía de pretender defenderse de lo que considera calumnias en su contra. Yo le aseguro que no lo permitiré, pues usted y yo podemos ver que este gobierno represor y autoritario está tratando de impedir el ejercicio ciudadano protegido por la constitución (¿El presidente también es ciudadano?, a chinga, ¿Quién dice?) de demandar para defender sus derechos; aun cuando los crímenes sean inventados, yo tenga intenciones electoreras, no tenga una sola prueba y mi demanda sea presentada en una corte a la que no le corresponde resolver el caso mis derechos deben ser respetados. Todos los otros derechos son represión.

Ahora deje de suponer lector, y alégrese de que esta clase de cosas no pasan en el mundo real ¿o sí?

Gustavo Huidobro

* Pueblo bueno es una marca registrada de Andrés Manuel López Obrador Inc. Se utiliza estrictamente con fines ilustrativos.

2011-11-27

Divagaciones de un domingo huracanado sin promesas…

Las gotas de agua se colaban por la ventana. Han advertido que hoy entra el huracán. Han pedido que nos encerremos a cal y canto en nuestras casas. Yo, como siempre me muestro ajena a las advertencias de protección civil. Desde que habito esta ciudad el ex gobernador nos “habituó” a exagerar los desastres naturales para luego salvar el día diciendo que la extrema y magnífica toma de medidas de las autoridades antes posibilidades catastróficas, salvaron el día.

¿La fórmula? Exagerar el daño, y luego pararse el cuello porque nada verdaderamente terrible sucedió. Veo los árboles doblarse desde mi balcón, y entonces, vuelo a hace un año. Manejando en la desolación, esperando ver sanos y salvos a los otros… los edificios como cáscaras vacías, a mí alrededor inundación, tragedia, y yo: a salvo. Creo que existe una fuerza divina que protege a aquellos que tienen la certeza que las cosas terribles, aquellas que nos sobrepasan, van más allá de uno y les suceden a otros; a nosotros no.

Fidel se fue ya. El Priísmo se quedó. Antes de irse abrió las presas en el huracán, no avisaron y las tragedias fueron espantosas. “Menos piores” según algunos, que si no las hubieran abierto. Eso no justifica los niños encerrados en sus casas, ahogados sin remedio porque sus padres no pudieron llegar a tiempo a sacarlos. Pocos o ninguno lo supieron, hasta que fue tarde…

Fidel tenía aspiraciones presidenciales, se perdieron ante “las llamadas y grabaciones incómodas”, las aspiraciones de los zetas de llegar al poder quedaron interrumpidas… y comenzó la matanza. Los perros quedaron sueltos, y había nuevo dueño en el estado, con su nueva jauría de perros sanguinarios ansiosos por reinar el lugar. No puedo evitar pensar cuántos ex-presidentes pésimos, antes fueron amados gobernadores de Veracruz. La inmensa mayoría de los gobernadores de este estado han amado al Puerto y han hecho cosas por él, para luego ser los peores detractores de todo nuestro país al tomar la guía de nuestra nación. Inevitablemente pienso en los poblanos y todo el historial de gobernadores odia-Pueblas, que les tocó vivir, incluido Bartlett y su premio (castigo), al “se cayó el sistema…”

Yo, observando. La paranoia creció en Veracruz. La comunidad, todos, enfermaron con las balaceras. La agitada vida nocturna del puerto empezó a decaer. La gente dejó de salir, tenían miedo. Los pudientes migraron, dejaron a sus hijos con sus historias a medias en las escuelas, cerraron changarros y huyeron.

En tales paranoias, hoy tengo un retén militar fuera de casa… todos lo días cambian de guardia. Todos los días alzan la ceja sospechosamente preguntando porqué paso tan seguido por allí… los miro de manera cansada. ¿Porque aquí vivo? Al notar mi cara de fastidio me repiten: “Es por su seguridad.” Los noto apenados. Están allí parados bajo el sol con esos cascos que han de arder de calientes. Algunos improvisaron con palmas en las barricadas, para guarecerse un poco del calor.

Hoy con el viento huracanado que sacudía el auto al avanzar, estaban allí, los pobres. Sosteniendo sus armas, y aferrándose a la barda o a sus camiones y camionetas… para no salir volando. La escena, si no fuera triste, sería tragicómica.

Yo todo lo veo con un dejo de surrealismo. Todo eso cambiará pronto. Llegaste a este lugar para cambiar el mundo. Cuando te enteraste te sacudió, y aún no acabas de procesarlo. Tantas veces viste a la gente queriendo hacer, sólo quejándose. Arremanga tu camisa, y haz algo hoy, que hará de mañana una pequeña diferencia. EL cambio será exponencial. Ya casi es hora.

Un extranjero

2011-11-25

¿Por qué se levantó Lázaro?

I

¿Por qué se levantó Lázaro?

La pregunta no abandonaba su cabeza, incluso ahora que no era prioritario saberlo. Hace bastante tiempo que no sentía el dolor de tan profundo que había sido; los golpes, la humillación, las heridas, todo había quedado atrás. Pero, ¿por qué se levantó Lázaro?

Él no tenía nada que ver con eso, pero solo él lo sabía. Cuando lo llamaron para que viera que podía hacer por Lázaro todos sabían que el fin era inevitable. Pero no podía decírselos, el éxito de su misión dependía totalmente de que lo creyeran capaz de resolver esta clase de cosas.

Muerto de miedo recorrió el camino hasta la casa del muerto (seguro ya estaba muerto) sin saber cómo explicaría la incapacidad para ayudarlo.

Cuando llego a la casa ordeno al cadáver que se levantara y caminara. Y el cadáver obedeció.

A su paso errático la gente se hizo a un lado, considerando que el trabajo estaba hecho y alabando al sanador, quien no se había movido de su lugar.

Es imposible, pensó mientras Lázaro se acercaba…lo suficiente para morderlo.

El dolor de la mordida consiguió superar a la sorpresa; el sanador arrojo al cadáver andante lejos de su persona, pero el daño estaba hecho. La fiebre y el dolor insoportable lo acompañaron en su aprehensión, juicio y castigo corporal; mientras esperaba su muerte no pudo pensar en otra cosa.

¿Por qué se levantó Lázaro?

II

Tres días después, en medio de la oscuridad, Cristo se dio cuenta de que no había regresado al cielo. Ni había ido al infierno.

Levantándose pesadamente avanzo en dirección al ligero rayo de luz que parecía emerger de la nada. La fuerza sobrehumana que había recibido de Lázaro le bastó para mover la piedra que sellaba su sepulcro. Estaba vivo, lo cual encajaba con su plan. Pero nadie podía verlo como estaba. Al ver que se acercaban a su tumba corrió a esconderse, pero se mantuvo vigilando la entrada de lo que fue su morada durante tres días.

Las mujeres que gritaban que había resucitado le resultaron familiares, pero no podía pensar con claridad. Los hombres que las acompañaban se quedaron a revisar los alrededores mientras las mujeres iban a comunicar la buena nueva; en ese momento Cristo se dio cuenta de que tenía demasiada hambre.

Los dos hombres no fueron suficientes para calmar su euforia; el sabor era increíble y además su condición divina (porque la tenía) le permitió saber que si no comía hasta el último gramo de carne de esos hombres ellos se levantarían también. Serian la competencia.

Los apóstoles. Con ellos quería compartir lo que estaba viviendo. Cada vez estaba más lúcido, más consciente de su condición y de lo que estaba pasando. El camino de regreso al último escondite que compartió con sus apóstoles se convirtió en una road movie de sangre y destrucción que extrañamente le llenaban de placer pese a que contradecía todo lo que había tratado de enseñar. Pero ese era otro Cristo.

Reconocido por dos de sus discípulos a los que encontró en el camino todavía tuvo Cristo la capacidad de fingir el tiempo suficiente para que no le reconocieran de inmediato y pudo volver a esconderse. Necesitaba que estuvieran todos juntos y así los encontró cuando Tomas decía que no creía que estuviera vivo.

Tomas, acercándose a comprobar que el maestro había regresado de entre los muertos fue el primero en recibir la mordida de Cristo. El horror paralizo al resto de los apóstoles, que no pudieron enfrentar el hecho de que su maestro era un ente capaz de esta clase de cosas hasta que fue muy tarde.

Todos habían sido mordidos, todos tenían ya el mismo aspecto que Cristo: la piel demacrada, pálida, con rastros de sangre en todo el cuerpo.
En ese momento, Cristo se dio cuenta que no había pensado en Lázaro desde que había despertado.

III

El sobresalto fue terrible. No estaba seguro cuanto tiempo se había dormido, pero al despertar el dolor era insoportable.

¿Por qué se levantó Lázaro?

Él no lo sabía.

¿Lo había mordido de verdad?

No podía recordarlo.

Sintió una mirada. Entre la gente, detrás de su madre que lloraba desconsolada. Ahí estaba Lázaro.

Tenía que saberlo, que había levantado a Lázaro de entre los muertos y que había pasado después. El acceso de dolor le impido hablar, tratar de acercarse mentalmente al hombre que miraba su muerte… y que sonreía.

La sonrisa de Lázaro le indico que este sabia de sus dudas, y que tenía las respuestas. Pero la sonrisa indicaba algo más. Él quería descifrarlo, recibir ese último aliento de paz antes de sucumbir a su destino. ¿Y si Lázaro lo había mordido? ¿Y si no?

El último estertor fue demasiado. Al límite de sus fuerzas, con la sonrisa de Lázaro tatuada en la retina, consiguió decir sus últimas palabras.

Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

IV

¿Por qué se levantó Lázaro?